martes, 1 de julio de 2025

TRAÍDOS DE PORTUGAL




De entre los muchos libros que traigo de Loulé, todos ellos de poesía, quiero destacar hoy éstos que muestro aquí del portugués Fernando Cabrita y el onubense Manuel Moya, ambos publicados en la ya extinta colección Poesia a Sul, emparentada con la revista homónima, que yo sí conocía, y en la que llegó a publicarse en 2020 una reseña de mi libro más reciente entonces, 'Realidad': así va uno completando el inabarcable puzle de la variedad literaria, en el que tantas cosas quedan siempre por descubrir.

Los dos libros tienen mucho en común. Ambos son unitarios, es decir, contienen un solo poema largo, aunque en el caso del de Cabrita el texto esté dispuesto en partes que podrían leerse igualmente como poemas independientes. Ambos invitan a un recitado salmódico, sin paradas, un tanto extenuante, aunque también, por ello, de efecto hipnótico, induciendo en el lector una especie de trance en el que cobran distinta relevancia e intensidad los fragmentos meditativos, las repeticiones, el ruido de fondo de la realidad y los destellos líricos. Sobre ambos gravita el ejemplo de una tradición poética muy concreta, a la que pertenecen el heterónimo pessoano Álvaro de Campos (también, en alguna medida, Caeiro) y los poetas norteamericanos de la 'beat generation' (igualmente, en el caso de Moya, la poesía versicular de Luis Rosales, que puede considerarse en esa línea). Ambos, por último, infunden a su poesía un reconocible temblor existencial, fundamento de la emoción que se desprende de su lectura.
Las diferencias, por supuesto, importan tanto como las afinidades. Quizá el rasgo más reconocible de la poesía de Cabrita, al menos de los libros suyos que yo he leído, sea el uso de la simbología bíblica y religiosa, sin que ello quiera decir en absoluto que su poesía vehicule un mensaje "religioso" de tipo tradicional. También es característico en él el uso del collage sonoro, la introducción en el poema de palabras captadas aquí y allá en el maremágnum de la vida urbana contemporánea. Sus poemas, por ello, son experiencias, en el sentido en el que lo son también las ceremonias religiosas o los paseos por una ciudad desconocida: invitan a la inmersión en ellos.
La de Moya, por el contrario, al menos la del libro-isla aquí comentado, se sustenta más bien en los recursos del monólogo interior y se relaciona con el entorno en términos más visuales que sonoros, como lo haría un espectador que mira e interioriza lo que ve y lo traduce en pensamientos más o menos desbocados, aunque oportunamente llamados al orden por la contención que se impone el poeta y por el recurso a los ritmos del verso medido, convenientemente disimulado en la disposición versicular del texto.
Etcétera.

domingo, 26 de enero de 2025

ACIERTOS


En una página de Los regalos del camino, de Cristian David López, subrayo estos dos aciertos. Hablando del granito amarillo que abunda en las sierras extremeñas, dice que "cuando (...) se moja, se encienden partes de su material, como las escamas de las truchas" (el subrayado es mío). Y más adelante, del agua del río anota que "sabe a un té frío de hierbas de montaña". Comparaciones exactísimas, que revelan un juicio ponderado a la hora de equiparar impresiones sensoriales, ya sean de la vista o del gusto (o del olfato quizá) y un igualmente ponderado sentido de la expresión verbal. Escribir bien posiblemente consista en poseer ambas cosas. Y en ser consciente, a la vez, de que lo que se consigue en una página quizá no sé logre en otra. Hay que correr ese riesgo.

miércoles, 22 de enero de 2025

UN POEMA


Un poema de mi libro Arte menor (Garvm, 2024) destacado por el crítico Juan Marqués.



 

UN CUESTIONARIO

Un libro que no ha leído y que le gustaría leer.
-Todavía me quedan por leer algunos de Galdós, Balzac, Dickens...
¿Un escritor (o escritora) que deteste especialmente?
-Tanto como detestar... La Trilogía de Nueva York de Auster me pareció insufrible y me disuadió de leer cualquier otro libro de ese autor.
Una persona (o una obra de arte) que admire por su belleza.
-Son categorías distintas. Por mezclarlas un poco, digamos que me gusta mucho la pintura de Ramón Casas y, por extensión, las mujeres que pintó.
¿Qué película le ha interesado más de las que ha visto últimamente en una sala de cine?
-No soy muy asiduo de las salas de cine, prefiero ver las películas en casa y eso me hace llegar a los estrenos con algún retraso. Digamos que en su día me gustó mucho Joker.
¿En qué país le gustaría vivir de no poder vivir en el que ha nacido?
-En Inglaterra.
Si no tuviera el trabajo que tiene, ¿cuál le gustaría tener?
-Me hubiera gustado alternar la profesión que tuve, profesor de instituto, con largos periodos de excedencia en los que hacer otras cosas. De hecho, lo intenté en la medida de mis posibilidades.
¿Qué prohibición alimentaria le sería más difícil cumplir?
-Todas me parecen absurdas.
¿De qué o de quién siente (o podría sentir) envidia (sana, por supuesto)?
-De quienes disponen de su tiempo con absoluta libertad.
Su bebida favorita.
-El té negro del desayuno.
La música que nunca se cansa de escuchar.
-El rock progresivo de los años setenta.
¿Cuál es su fin de semana favorito?
-En la sierra, al menos dos días: uno de ellos dedicado a andar por el campo, el otro a pintar acuarelas o leer.
¿Dónde prefiere pasar las vacaciones?
-Me gusta programar viajes en coche con trayectos no superiores a una mañana y paradas de una noche o dos en diversos sitios. Si la ida o la vuelta transcurren por Portugal, mejor.
Su hora preferida del día.
-La mañana.
-¿Cuál es la cualidad que prefiere en una mujer?
La calidez.
-¿Y en un hombre?
La cordialidad.
¿Qué menú escogería para la cena de fin de año?
-Algo que se pudiera comer sin que estorbara mucho la conversación.
¿Con qué personaje histórico se identifica más?
-Con ninguno. Me gusta la trayectoria de algunos escritores y artistas, pero no veo que la vida de nadie pueda ser asumida sin más como modelo o espejo por parte de otra persona.
-¿Qué libro le ha impresionado más de los leídos recientemente?
Las memorias de Casanova.
-¿Cómo le gustaría ser recordado?
Como un hombre que nunca se aburrió.